Archivos para Febrero, 2008

Vaya viaje

Voy a contar una historia verídica:un viaje que hice este verano con mi familia, añadiendo algo de ficción para hacerlo mas divertido. Con vuestro permiso.
Fuimos de noche al aeropuerto. Montados ya en el taxi se cruzó una lechuza, lo que me impresionó bastante porque nunca había visto una. Era blanca y muy bonita. El viaje se prometía al menos interesante. ¿Sería casualidad…?
A pesar de coger un avión, el viaje era en barco.
El primer país que visitamos se me hizo una experiencia larga y divertida. Nada mas llegar cogimos un autobús que nos enseñó toda la ciudad. Tenía unos auriculares en castellano que explicaban historias sobre la ciudad y sus monumentos. Había una sirena de piedra cerca del puerto donde nos hicimos unas fotos. La ciudad se llamaba Copenhage. Se nos hizo tarde y ese día casi perdemos el barco.
En el siguiente país había muchas bicicletas,Todo lleno de bicicletas y muchos canales por los que paseamos en barca. Ésta vez en vez de auriculares un señor explicandoba en castellano por donde pasábamos, pero con acento muy raro. Esta ciudad que se llamaba Ámsterdam.
En el siguiente lugar que estuvimos hacía mucho frío y nos compramos gorritos de lana para protegernos de él. El día era soleado, pero aun así hacía frío. Fuimos a un mercadillo que en vez de vender ropa vendían comida. Había cientos de puestos de comida. Probamos un poco de todo, y todo estaba muy rico. Hablé castellano con algunos sudamericanos que tenían puestos de comida, lo que fue bastante chocante porque estábamos en Helsinki, capital de Finlandia.
El último sitio que visitamos estaba en Rusia. Había muchas iglesias y muy bonitas. Todas tenían las cúpulas doradas, y por lo que nos dijeron en San Petersbugo “todo lo que reluce es oro”. Lo que vi fueron muchas tiendas de ámbar, que es una joya sacada de la resina de los árboles.
Me gustó mucho el viaje, y espero repetirlo alguna vez
Patricia Aurrecoechea Aurteneche

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Ladrón de Misa (primera parte)

Mi padre llevaba varios domingos sospechando del señor que pasaba el cepillo en la Misa de una de San Ignacio. Según él esta “buena persona que sólo tiene intención de ayudar a la parroquia” robaba el dinero de los feligreses cada semana al subir las escaleras al piso de arriba.

“Papaá, por favor, si lleva cuatro años pasándolo y nadie ha dicho nunca nada” le dijimos mi hermano y yo. “Precisamente por eso” nos dijo “Porque nadie le dice nada”.

Esto me dió algo en qué pensar. La verdad es que el hombre tiene una cara de cabrón que no puede con ella pero no me lo imagino robando. Además siempre lleva jerseys de Lacoste luego necesitado de dinero no debe de estar. Pero le di más vueltas y pensé que quizás se compraba estos jerseys para dar buena impresión y que nadie sospechara de él. Tenía sentido.

Aunque estuve muchos días pensando en la telenovela esta, se me olvidó hasta ayer, que fui a Misa de una a San Ignacio y recordé las sospechas de mi padre. Miré alrededor y allí estaba él (vamos a llamarle Juanjo) en la primera fila; el que más cerca estaba de los cepillos para ser el primero en cogerlos y subir arriba si mis sospechas y las de mi padre eran ciertas. Mi padre no le había visto nunca robar pero decía que cuando subía se le veía meter la mano en el bolsillo después de mirar hacia arriba.

Mi corazón latía más fuerte que nunca cuando la musiquilla del órgano comenzó a sonar para la colecta del Domund. Juanjo en un hábil movimiento cogió el cepillo y empezó a pasarlo. De repente suenan pasos en las escaleras y me asomo. Veo a Juanjo levantando la vista hacia arriba y me escondo; y en casi una milésima de segundo, tras asegurarse de que nadie miraba hacia arriba, en un rápido y coordinado movimiento escora el cepillo hacia su mano izquierda y con esta coge un billete de cincuenta euros y se lo mete en el bolsillo. Lo primero que pensé: qué cabrón.

Era verdad, el aprobechado llevaba robando a la iglesia más de cuatro años (cincuenta euros por semana por cincuentaidós semanas del año por cuatro años dan más de diez mil euros recaudados por ese ladrón. ¡Un atraco a plazos!

Me contuve para no pegarle porque no quería montar un numerito así que decidí quitarle el cepillo y pedirle que devolviese el dinero. Pero me contuve y me arrepiento de haberlo hecho. Cuando bajó las escaleras tras recibir mi mirada de , dejó el cepillo en la mesa y se hizo buena persona ayudando a una viejecita que pasaba por el otro lado a dejar el cepillo y ordenarlos. Luego fue a comulgar más contento que unas pascuas para no levantar sospechas. Yo creo que con esa sangre fría el tío no estará ni bautizado.

Al acabar la Misa fui a hablar con el párroco (que por cierto, es nuevo desde hace un par de semanas) y se lo conté. Se quedó callado y pensativo y me dijo que le diría algo aunque dudo que me creyera.

Esto ha pasado en verdad pero no digas nada a nadie que quiero volverle a pillar robando. Como lo vuelva a hacer juro que le pego una patada en la entrepierna.

Emma Arana

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¡No entiendo nada!¿Luz de quéééé?

 ¿No os  ha pasado muchas veces que no entendeis algunas expresiones que utiliza la gente porque simplemente no os habeis visto la película ó oido nada parecido?

Ésta es una de esas expresiones: `HACER LUZ DE GAS´.

A primera vista suena a algo relacionado con la luz… y así es.  Proviene de la película titulada: “Luz que agoniza ” y en la que el argumento principal es el poder que tiene un marido sobre su mujer a la que casi intenta volver loca, es decir, la intenta controlar hasta tal punto que llega a manipular las lámparas del gas:les baja la intensidad y sube suando el quiere, haciendo que su mujer,Paula,crea que está perdiendo la cabeza…Lo que  Charles, el marido ,quiere conseguir es que ella se vuelva inconsciente de sus actos y le parezca que no controla las situaciones…

Pero lo que la expresión hacer lus de gas significa  es intentar controlar a una persona, de manera lenta,dulce, cariñosa de forma que la persona no se entere de lo que se está intentando conseguir de ella y así no dejar huellas de sus actos.

La expresion es casi seguro que no la oireis por la calle y menos entre amigos, pero nunca viene mal saber algo de más, ¿no os parece?

  Nuria  Garcia

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INTRUSO

      Una noche de sabado como otra cualquiera, mis padres me abandonaron en casa con un pizza, y mis hermanos salieron de fiesta. Estaba sola a excepción de Luca, mi perra que, la verdad, no es de gran compañía…
Viendo la televisión tranquila oí un ruido que no me resuló para nada fuera de lo normal. Luca levantó la cabeza pesadamente del suelo, pero no reaccionó más allá de eso. No me preocupé.
Pero  que me puse alerta cuando oí el ruido de algo en el piso de abajo que se rompía . Miré a ver si Luca seguía en su sitio, porque a lo mejor había sido ella, pero ví el momento en que salía corriendo escaleras abajo y ahí fue cuando pensé que un ladrón había entrado sin que yo me enterara.
No me lo podía creer. Pensaba que me iba a dar un ataque al corazón, y ¡tan joven!
Vacilé antes de bajar, pero agarré un palo de golf, y muy sigilosamente fui al piso de abajo.
Con los ojos cerrados iba de cuarto en cuarto pasando el palo antes que yo por si me encontraba al inrtuso. Hasta llegar al hall. Ahí es donde ví el jarrón chino de decoración roto, literalmente destrozado, sin arreglo. Miré a mi alrededor, pero no hallé nadie ni nada extraño y ya no me quedaban mas cuartos por registrar, pero una brisa congelada me entró como una puñalada por la camisa del pijama.Me di la vualta y vi la ventana que daba al jardín abierta.
Llamé a mis padres y estos a la policía. Cuando esta llegó y vió que nada faltaba me tomó por tonta, y nadie me creía. ¿Quién iba a hacer caso a una simple niña de 13 años?

Esto que escribo es para que cuando una niña o un niño les dice alguna vez en su vida que ha entrado alguien en  su casa y que no ha roto el jarrón chino simplemente por aburrimiento, créanle, ¿qué les cuesta?

Cecilia Smith.

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¿Con quién pasé mi tarde de verano?

Le conocí una tarde de verano. Estaba descansando junto al río. Mis pies estaban sumergidos en una refrescante charca junto a la sombra de un ciprés. En aquel instante lo vi y supe que iba a ser para mí. Le miré, me miró y él empezó a rodearme. Pude ver su aspecto. Sus ojos brillantes y saltones, de color poco definido no paraban de mirarme. Su piel era hidratada y resbaladiza con muchos lunares, ¡aquello me sorprendió! No era de gran estatura pero parecía muy listo.
Sumergí mis manos en la clara charca y me acerqué a él con delicadeza. Él se acercó y juntos nos fuimos a ver el atardecer.

Cayetana Sánchez Larrauri

¿Con quién pasé mi tarde de verano?

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Una mañana bonita estropeada con un mal final

Esto que os voy a contar ahora ,me pasó cuando tenía 7 años.

Era una mañana lluviosa de diciembre como otra cualquiera, pero ese día yo estaba muy contenta porque íbamos a ir al PIN. Fuí con mi hermano, la que me cuida y alguna amiga. Nos montamos en muchas atracciones y justo cuando nos íbamos a ir, ví un pececito que me gustó mucho y la que me cuida me lo compró.

Cuando llegamos a casa, muy emocionada lo puse en una pecera y le dí de comer. Más tarde mi hermano, que tenía 4 años, fué a la cocina, cogió el jabón fairy y lo empezó a echar por la pecera; después cogió la escoba y rompió la pecera de cristal.
Cuando mi cuidadora y yo oímos el ruido, fuimos corriendo a la cocina. Todos se preocuparon por si mi hermano se había cortado con algún cristal, pero a mí nadie me hacía caso cuando yo estaba llorando por mi pobre pececito naranja. 

sofia mesanza

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