Era un día caluroso y después del colegio fuí a mi clase de ballet. Marta y yo quedamos para ir juntas en el metro y cuando llegamos a la academia ya estaban allí varias compañeras, así que nos cambiamos, nos hicimos el moño, y salímos del vestuario para calentar.
Unos minutos después entramos en la clase. Era lunes y por lo tanto teníamos ejercicios diferentes a los de la semana pasada. Empezamos los de barra y hasta entonces no me fue mal, pero cuando pasamos al centro los ejercícios se complicaron.
Los ejercícios de saltos también eran diferentes y uno de los saltos no lo habíamos hecho nunca, por lo tanto la maestra nos mandó hacerlo mas lento y en el momento menos esperado se me enredaron los pies y me caí de culo. En ese momento todo el mundo se quedó en silencio pensando que me habría hecho daño y aunque nadie se lo esperaba eché una carcajada. Cuando mi profesora y mis compañeras me vieron reir ellas también lo hicieron, sobre todas se escuchaba la escandalosa risa de mi compañera Marta.
Sara Echévarri