Febrero 13, 2008
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Carmen es una adolescente que vive en Pamplona. Tiene 16 años, muchas amigas y es muy simpática.
Teresa es su mejor amiga y se cuentan todo. Van al colegio Miravalles cerca de su casa. El de chicos está al lado y en los patios siempre se ven.
A Carmen le gusta un amigo del hermano de Teresa, Nacho. Le gusta ya desde hace mucho y últimamente está todo el rato pensando en él. Nacho tiene un año más que ellas, saca buenas notas y le gusta el deporte. El solo le conoce a Carmen de vista.
Un fin de semana Teresa invita a sus amigas a su casa justamente ese día Nacho va a ir también porque va a estudiar con el hermano. Cuando Teresa se entera se lo cuenta rápidamente a Carmen y ella se emociona mucho.
Estuvo todo el día pensando que ponerse. Al final se decidió unos vaqueros con un vestido y unas botas. Las chicas llegaron antes que Nacho y se fueron al salón, sonó el timbre y Carmen se puso muy nerviosa.
La puerta estaba al lado del salón y se veía perfectamente quien entraba y salía. Entro Nacho y saludó a todas.
Carmen se puso muy roja. Al cabo de un rato Carmen dijo que iba al baño para espiar les. Iba por el pasillo con la luz apagada para que no le vieran. En medio del pasillo había una mesa y Carmen como no veía se tropezó con ella e hizo mucho ruido. Los chicos lo oyeron y abrieron la puerta. Carmen se escondió debajo de la mesa para que no le vieran. Era Nacho miró hacia los dos lados pero no veía nada y encendió la luz. Cuando Carmen vio que la iba a encender no sabía que hacer. La encendió y empezó a mirar, al principio parecía que Nacho no se daba cuenta de que estaba ella allí pero se agachó y le vio. Los dos se miraron pero no dijeron nada. Nacho se volvió a meter en la habitación y Carmen se fue al salón.
A partir de entonces Carmen se lo empezó a encontrar todos los días cuando iban al colegio porque vivía al lado suyo. Nacho iba escuchando música y no se daba cuenta. Carmen siempre cruzaba la acera y miraba hacia otro lado. Pero un día por la mañana como de costumbre se encontraron. Nacho justamente no iba escuchando música Carmen ya iba a cruzar de acera cuando él la saludó. Ella no sabía que hacer si hacerse la sorda o contestar y le respondió sorprendida como si no se hubiese dado cuenta de que estaba. Él le dijo que se acordaba de ella de aquel día en casa de Teresa. Ella al principio lo pasó muy mal, pero luego se fue animando y empezaron a hablar como si se conociesen de toda la vida. Cuando se dio cuenta ya habían llegado al colegio y se tenían que separar. Se despidieron los dos pero como pensando que era solo hasta esa misma tarde. Carmen se lo contó a Teresa y le dijo que se alegraba mucho. Ese día para Carmen fue interminable porque no dejaba de pensar en esa tarde. Dieron las 4 y sonó el timbre. Carmen recogió todo y se fue corriendo para buscar a Nacho, cuando salio vio que el ya le estaba esperando. Se fueron juntos a casa hablando muy contentos.
Y así todos los días iban juntos al colegio y se contaban todo. Fueron muy buenos amigos y Carmen siempre recordaría aquel día en casa de Teresa que fue el principio de esa amistad.
LUCIA ZALBIDEA
Febrero 13, 2008
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Un viernes por la mañana una amiga de mi madre que tiene un hijo de 7 años que se llamba Iker. Él tenía un pez que se llamaba “Nemo” y como se tenian que ir a Zaragoza ese fin de semana nos preguntaron a ver si podiamos cuidarlo “. Mi madre aceptó pero no se dió cuenta de “Felix” mi gato. El pez llegó a casa sobre las diez de la mañana y el gato no le hacía nada así que no nos preocupamos. Pero al irnos a la cama mi madre olvidó poner una tapa a la pecera.Mi gato aprovechó metió la pata y sacó el pez de la pecera para jugar con él.
A la mañana siguiente cuando mi madre encontró el pez en el suelo pegó tal grito que mi gato se escondió en el baño y no apareció hasta que le entró el hambre (unos 10 minutos después). Esa misma tarde fuimos a comprar otro “Nemo” y era el único que quedaba en la tienda. Esa noche mi madre le puso una tapa a la pecera. El domingo a la mañana vinieron a buscarlo y se lo llevaron.
Yaiza Barquín
Febrero 13, 2008
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Robert Nerville(Will Smith) es uno de los mejores científicos de toda la ciudad de Nueva York, quizás el único superviviente de toda la ciudad e incluso de todo el mundo que busca una cura para todos los infectados por un virus creado por el propio hombre.
Durante tres años solo en la ciudad, intenta encontrar a algún otro superviviente por medio de mensajes de radio, sin embargo ,no esta solo, miles de mutantes (todas ellas afectadas por el virus) viven con el, buscando la manera de que cometa un error (Robert Nerville) y puedan darle caza.
Un día aparecen dos supervivientes de esta plaga, que por casualidad escucharon su mensaje por radio y acudieron en su busca para llevarle a una aldea donde residen todos los sobrevivientes.
Cuando consigue la cura para ese virus ,se ve acorralado por todos estos seres y para que los otros dos supervivientes puedan escapar , les da la muestra del remedio y hace explotar una bomba destruyendo así a algunos de estos monstruos y a él mismo.
Así es como Robert Nerville se hace leyenda.
Es una película llena de suspense, os animo a verla ya que es muy interesante.
Maialen Azanza
Febrero 13, 2008
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Voy a contar una historia verídica:un viaje que hice este verano con mi familia, añadiendo algo de ficción para hacerlo mas divertido. Con vuestro permiso.
Fuimos de noche al aeropuerto. Montados ya en el taxi se cruzó una lechuza, lo que me impresionó bastante porque nunca había visto una. Era blanca y muy bonita. El viaje se prometía al menos interesante. ¿Sería casualidad…?
A pesar de coger un avión, el viaje era en barco.
El primer país que visitamos se me hizo una experiencia larga y divertida. Nada mas llegar cogimos un autobús que nos enseñó toda la ciudad. Tenía unos auriculares en castellano que explicaban historias sobre la ciudad y sus monumentos. Había una sirena de piedra cerca del puerto donde nos hicimos unas fotos. La ciudad se llamaba Copenhage. Se nos hizo tarde y ese día casi perdemos el barco.
En el siguiente país había muchas bicicletas,Todo lleno de bicicletas y muchos canales por los que paseamos en barca. Ésta vez en vez de auriculares un señor explicandoba en castellano por donde pasábamos, pero con acento muy raro. Esta ciudad que se llamaba Ámsterdam.
En el siguiente lugar que estuvimos hacía mucho frío y nos compramos gorritos de lana para protegernos de él. El día era soleado, pero aun así hacía frío. Fuimos a un mercadillo que en vez de vender ropa vendían comida. Había cientos de puestos de comida. Probamos un poco de todo, y todo estaba muy rico. Hablé castellano con algunos sudamericanos que tenían puestos de comida, lo que fue bastante chocante porque estábamos en Helsinki, capital de Finlandia.
El último sitio que visitamos estaba en Rusia. Había muchas iglesias y muy bonitas. Todas tenían las cúpulas doradas, y por lo que nos dijeron en San Petersbugo “todo lo que reluce es oro”. Lo que vi fueron muchas tiendas de ámbar, que es una joya sacada de la resina de los árboles.
Me gustó mucho el viaje, y espero repetirlo alguna vez
Patricia Aurrecoechea Aurteneche
Febrero 13, 2008
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Mi padre llevaba varios domingos sospechando del señor que pasaba el cepillo en la Misa de una de San Ignacio. Según él esta “buena persona que sólo tiene intención de ayudar a la parroquia” robaba el dinero de los feligreses cada semana al subir las escaleras al piso de arriba.
“Papaá, por favor, si lleva cuatro años pasándolo y nadie ha dicho nunca nada” le dijimos mi hermano y yo. “Precisamente por eso” nos dijo “Porque nadie le dice nada”.
Esto me dió algo en qué pensar. La verdad es que el hombre tiene una cara de cabrón que no puede con ella pero no me lo imagino robando. Además siempre lleva jerseys de Lacoste luego necesitado de dinero no debe de estar. Pero le di más vueltas y pensé que quizás se compraba estos jerseys para dar buena impresión y que nadie sospechara de él. Tenía sentido.
Aunque estuve muchos días pensando en la telenovela esta, se me olvidó hasta ayer, que fui a Misa de una a San Ignacio y recordé las sospechas de mi padre. Miré alrededor y allí estaba él (vamos a llamarle Juanjo) en la primera fila; el que más cerca estaba de los cepillos para ser el primero en cogerlos y subir arriba si mis sospechas y las de mi padre eran ciertas. Mi padre no le había visto nunca robar pero decía que cuando subía se le veía meter la mano en el bolsillo después de mirar hacia arriba.
Mi corazón latía más fuerte que nunca cuando la musiquilla del órgano comenzó a sonar para la colecta del Domund. Juanjo en un hábil movimiento cogió el cepillo y empezó a pasarlo. De repente suenan pasos en las escaleras y me asomo. Veo a Juanjo levantando la vista hacia arriba y me escondo; y en casi una milésima de segundo, tras asegurarse de que nadie miraba hacia arriba, en un rápido y coordinado movimiento escora el cepillo hacia su mano izquierda y con esta coge un billete de cincuenta euros y se lo mete en el bolsillo. Lo primero que pensé: qué cabrón.
Era verdad, el aprobechado llevaba robando a la iglesia más de cuatro años (cincuenta euros por semana por cincuentaidós semanas del año por cuatro años dan más de diez mil euros recaudados por ese ladrón. ¡Un atraco a plazos!
Me contuve para no pegarle porque no quería montar un numerito así que decidí quitarle el cepillo y pedirle que devolviese el dinero. Pero me contuve y me arrepiento de haberlo hecho. Cuando bajó las escaleras tras recibir mi mirada de , dejó el cepillo en la mesa y se hizo buena persona ayudando a una viejecita que pasaba por el otro lado a dejar el cepillo y ordenarlos. Luego fue a comulgar más contento que unas pascuas para no levantar sospechas. Yo creo que con esa sangre fría el tío no estará ni bautizado.
Al acabar la Misa fui a hablar con el párroco (que por cierto, es nuevo desde hace un par de semanas) y se lo conté. Se quedó callado y pensativo y me dijo que le diría algo aunque dudo que me creyera.
Esto ha pasado en verdad pero no digas nada a nadie que quiero volverle a pillar robando. Como lo vuelva a hacer juro que le pego una patada en la entrepierna.
Emma Arana