Era un día caluroso de principios de verano.
Estábamos unas cuantas amigas en el puerto, algunas fueron a comprar chucherias. Una amiga y yo nos quedamos fuera esperando.
A nuestro lado había una chica con bastante tripa.
A mi me impresionó y le dije a mi amiga si creía que aquella señora estaba embarazada porque entonces menuda tripa tenía.
Mi amiga me dijo que disimuladamente le miraría.
Así fue.Ella me dijo que suponía que sí.
La joven al irse pasó por delante de nosotras nos dijo:”sí, sí, estoy embarazada” . Al oírlo nos quedamos alucinadas,¡nos había escuchado!
Con esto he aprendido que muchas veces cuando no crees que te escuchan,te oyen, luego hay que tener cuidado con las cosas que se dice.
Inés Barrenechea Montero